01/03/2016 | Ciencias Biológicas y de la Salud
Polinizadores, la mano invisible detrás de la producción de alimentos
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Durante dos años, investigadores de todo el mundo organizados por la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (por sus siglas del inglés, IPBES), un órgano intergubernamental independiente creado para evaluar el estado de la biodiversidad del planeta, estudiaron mundialmente el estado de los polinizadores -insectos, en su mayoría abejas, que son los encargados de transportar polen de la parte masculina a la femenina de la flor y así fecundarlas- y a partir de allí redactaron una evaluación global de la situación que afecta directamente a la producción de alimentos, ya que el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en parte de la polinización.

Recientemente este documento fue aprobado en plenario por los representantes de 124 países miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Kuala Lumpur. Tres de los setenta científicos que lo redactaron son argentinos e investigadores del Consejo: Lucas Garibaldi, investigador adjunto del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Recursos Naturales, Agroecología y Desarrollo Rural (IRNAD) de la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN); Marcelo Aizen, investigador superior del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, CONICET-UNCOMA); y Leonardo Galetto, investigador superior del CONICET en el Instituto de Multidisciplinario de Biología Vegetal (IMBIV, CONICET-UNC), quien en esta entrevista explica los desafíos y alcances del informe.

¿A qué conclusiones arribaron?
A grandes rasgos, hay una alta dependencia a los polinizadores de muchos cultivos que proveen comida al hombre. Estos son amenazados por las prácticas agrícolas actuales, y esas amenazas son directas a través de lo que implica la producción de cultivos para el hombre, pero también indirectas a través de los problemas de la aplicación de agroquímicos para los polinizadores y las actividades que derivan del manejo convencional de los agroecosistemas. Se pensó mucho en las acciones políticas que se pueden recomendar para que los tomadores de decisiones –políticos- tengan una guía para reflexionar y tomar la mejor decisión posible. Este documento no dice lo que hay que hacer sino que alerta sobre posibles escenarios: ‘si seguimos por este camino, las consecuencias van a ser estas; si cambiamos algunas prácticas las posibilidades son estas otras’.

¿Cuáles fueron las recomendaciones para los tomadores de decisiones?
Son muchas y abarcan todos los campos, desde presentar los grupos de polinizadores asociados a la producción de distintos cultivos, la importancia de proteger la diversidad general en torno a los agroecosistemas para mantener los polinizadores o las consecuencias de distintas prácticas agrícolas sobre la polinización y el rendimiento de cultivos. Además se hizo un análisis amplio, incluyendo distintas perspectivas económicas y también la incertidumbre asociada al conocimiento disponible. En ese sentido, el documento es plural en mostrar otras aproximaciones al uso del territorio y la producción de comida por parte de otras culturas y en base a eso se hacen recomendaciones en sentido muy amplio desde el manejo de los polinizadores, la importancia que tienen, el manejo de los cultivos y la pluralidad cultural.

¿La situación de los polinizadores es la misma en todas las regiones que analizaron?
El documento pone en evidencia que en algunos lugares del mundo se dispone de mucha información, como en Europa o Norteamérica; pero otros territorios, como regiones de África, Asia y América Latina, tienen áreas de vacancia para desarrollarse. Hace falta más apoyo para el desarrollo científico de distintas problemáticas, no es parejo el análisis que se puede hacer si uno va región por región, por lo cual se incluye un análisis general de las tendencias y se indican esas áreas de vacancia.

¿Cómo redactaron la evaluación?
El panel de expertos en la temática hizo un análisis crítico de toda la información disponible sobre polinizadores, el proceso de polinización y la producción de alimentos. Es una gran red de revisión a nivel mundial y con distintas ópticas, las que obviamente tienen diversos intereses pero que trataron de consensuarse en un documento sintetizando los riesgos, los desafíos y las oportunidades. Es muy difícil porque hay muchos puntos de vista y ante un mismo cuerpo de datos, se puede interpretar de distintas formas. Personalmente fue un ejercicio muy interesante porque los investigadores no estamos acostumbrados a trabajar así, intercambiando opiniones cara a cara con representantes de empresas privadas o de distintos gobiernos. El documento final tiene alrededor de 600 páginas, es un trabajo enorme.

¿Quiénes lo redactaron?
Se realizó una convocatoria abierta a todos los países miembros de la ONU, cada país podía proponer expertos para generar un documento con base científica. Luego, a través de curriculums, un panel de la ONU analizaron y aceptaron posibles candidatos que debían representar a los cinco continentes y en proporciones iguales hombres y mujeres. Siguiendo esas pautas se conformó el grupo final que es de alrededor de 70 personas. Estas las podían proponer gobiernos, ONGs o empresas multinacionales. La idea es que la discusión sea los más plural posible.

¿Cuál fue la mecánica de trabajo?
La evaluación de la teoría y la evidencia empírica incluye no sólo publicaciones científicas en las revistas más relevantes sino que se buscó también lo que se llama literatura gris, que son publicaciones regionales o tesis. Toda la información es importante porque hay lugares en los que hay menos desarrollo de la ciencia y se publica menos, también es importante tratar de rastrear esos datos. La mecánica fue interesante porque cada uno de los seis capítulos fue revisado 3 o 4 veces por quien quisiera en las distintas etapas de desarrollo, entonces tuvo infinidad de revisores externos de todo el mundo, tanto científicos como de ONGs y de distintas naciones, que cuestionaron o ampliaron con sus sugerencias el alcance del documento. Esos cuestionamientos eran contestados por nosotros y todo ese intercambio va a ser público para que se visualice lo transparente que fue todo el proceso. Es una mecánica novedosa, ya que se muestran los criterios utilizados para la búsqueda bibliográfica, que se trata de una revisión plural, muy amplia, que incluye muchísimos puntos de vista y aportes, más allá de los 70 que trabajamos durante estos dos años.

¿Cuál es el futuro de este documento?
Ahora que es público nos vamos a esforzar para que el documento completo llegue a los tomadores de decisiones y por eso se hizo mucho esfuerzo en hacer figuras y gráficos didácticos y se va a distribuir una presentación en PowerPoint a modo de resumen de las 600 páginas para que todo el mundo pueda acceder. El documento completo será traducido a los 6 idiomas oficiales de la ONU y pronto estará disponible en castellano. Se pensó muchísimo en cómo hacer accesible la información ya que se considera que tomar conciencia de la problemática en el primer gran paso que debemos dar. Un segundo paso es que la síntesis que se hizo en cada capítulo la vamos a presentar en las mejores revistas y un tercer paso son las revisiones periódicas de la información de base para actualizar el documento en el futuro.

Por Cecilia Leone. Fuente: CONICET

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