Pumas en Bariloche: ¿algo anómalo o deberíamos naturalizarlo?

Sobre este tema reflexiona Sergio Lambertucci, investigador del CONICET en el INIBIOMA, UNCo y Director del Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación (GRINBIC)  


Ayer luego de quedar todos sorprendidos por las imágenes de un puma por las calles del centro de Bariloche, se generó una charla en nuestro grupo de trabajo. En ese grupo, el Grupo de Investigadores en Biología de la Conservación (GRINBIC) del INIBIOMA (UNComahue – CONICET), somos todos biólogos o veterinarios de la conservación que investigamos cómo el hombre y sus actividades impactan sobre la naturaleza. Nuestro objetivo es contar con información científica que nos permita tomar las decisiones más adecuadas posibles, en función de los datos disponibles, con el fin de establecer una relación que nos permita vivir en armonía con la naturaleza. Sí, creemos que eso es algo fundamental si queremos seguir disfrutando del hermoso planeta que tenemos, y también que es algo posible. La charla rondó sobre la pregunta que incluí en el título de este texto: observar pumas en Bariloche ¿debería ser considerado como algo anómalo o deberíamos naturalizar un poco estas observaciones? Quizá sea un poco de ambas, pero yo me detendré más en una de ellas y explicaré por qué.

Este (o muy probablemente esta) puma, nos hizo reencontrar con el disfrute de ver fauna que difícilmente podamos ver en la naturaleza, pero también con los temores de que esa fauna se nos acerque. Tenemos esa necesidad de sentirnos seguros, lo cual es muy comprensible. Pero, ¿es anormal que haya un puma en Bariloche? Obviamente no es algo que veremos todos los días, pero no es la primera observación. Ya han habido registros en varios sectores de la ciudad, unos por filmaciones, otros por animales que quedaron atrapados debiendo ser rescatados relocalizados y otros por lo que más usamos los científicos para estudiar a la fauna elusiva, sus marcas (huellas, rastros, heces, etc.). El aumento en la cantidad de cámaras que estamos instalando, y el crecimiento de la ciudad hacia lugares naturales y en números de personas, seguramente haga que estas observaciones vayan siendo algo más comunes. No debemos olvidar dónde vivimos; Bariloche es una ciudad inmersa en un Parque Nacional y rodeada de ambientes rurales, naturales. Elegimos asentarnos en una zona con fauna que ya habitaba la región muchísimo antes que nosotros llegáramos. Lo bueno de esto es que, si actuamos conscientemente, hay lugar para convivir con la naturaleza y disfrutar de eso al mismo tiempo de manera segura para ambos.

A veces la sensación de encontrarse con una amenaza se despierta frente a lo desconocido, en situaciones en las que desconocemos cómo actuar. Mientras que nuestro desconocimiento nos hace preocupar y asustar, quizá por un puma que merodea la ciudad, al mismo tiempo tenemos por ejemplo decenas de perros grandes sueltos por las calles a pesar del peligro real que podrían representar. Un puma puede caminar decenas de kilómetros por día, y pasar por nuestra ciudad puede ser apenas un breve recorrido de su larga noche; las chances de cruzarnos con uno son extremadamente bajas. No deberíamos sentirnos amenazados por eso, sólo saber cómo actuar. En cambio, consideremos el siguiente dato grosero: en el mundo mueren miles de personas debido a ataques por perros. Por el contrario, los ataques por pumas los casos son anecdóticos, muy raros, y se dan generalmente en circunstancias muy particulares. En Estados Unidos ha habido apenas una veintena de ataques graves por pumas a personas en más de 100 años, y en general se trató de animales defendiéndose. Sin embargo, en ese país, en un solo año han muerto más de 40 personas por ataques de perros. ¡Imagínense cuántas en el último siglo! En Argentina la probabilidad de morir por picadura de avispa o abeja puede ser más de 100 veces superior a la de por un ataque de puma. En mis caminatas por las afueras de mi barrio -vivo hacia el Este-, suelo observar huellas y heces de zorros y, rara vez, alguna de puma. Aunque no los veamos convivimos a diario con ellos y mucha otra fauna también, sin que eso represente un riesgo considerable.

Por eso, si me preguntan si debemos preocuparnos por estas observaciones como la del puma, mi respuesta es que creo que más que preocuparnos debemos ocuparnos. Es importante saber cómo actuar en caso de tener un encuentro con fauna silvestre en general, y en este caso particular con el puma. Eso no sólo nos permitirá estar y sentirnos seguros nosotros mismos, sino también cuidar a la especie observada (ver Recomendaciones para encuentros con pumas). Al mismo tiempo, eso nos permitirá disfrutar de esos hermosos encuentros que nos deberían reconfortar enormemente. Podemos preguntarnos: ¿Cuánta gente tiene la suerte de ver a un precioso animal como este de cerca? ¡Sin dudas somos afortunados!

En muchos países del mundo, incluyendo el nuestro, puede ser cotidiano el encuentro con fauna con la que uno debe ser cuidadoso al momento de interactuar. Si uno vive en el sur de Asia no es raro que ingresen elefantes a tu pueblo, o leopardos merodeen los patios. En África pueden aparecer esas y muchas otras especies en los pueblos, como monos. En Londres, por ejemplo, los zorros se meten a los patios de   las casas en búsqueda de comida, y los ciervos colorados inundan los parques públicos. En Norteamérica no es raro que haya osos y pumas merodeando pueblos. En Latinoamérica, una de las regiones más biodiversas del mundo, podemos tener desde monos, hasta pumas y mucho más. ¿Cómo hacemos para convivir con todas esas especies?  Conociendo su comportamiento, respetándolas y sabiendo cómo actuar.

Hace poco leía noticias de gente asustada en Buenos Aires porque caranchos (esa bella ave rapaz tan común en ambientes urbanos; si no la conoce le recomiendo ponga “carancho” en el buscador) sobrevolaban los patios. Eso claramente denota lo poco conectados que podemos estar de la fauna que nos rodea, lo que nos lleva incluso al desconocimiento de especies comunes. Cómo no vamos a tener caranchos en nuestras ciudades, si son especies que han ocupado esos ambientes desde hace miles de años, y nosotros encima les proveemos de alimento con nuestros desechos que generan desbalances en las poblaciones de sus especies presa (muchas veces exóticas). Debemos empezar a mirar más lo que nos rodea, conocerlo y disfrutarlo. Vivimos en Bariloche, muchos vinimos en búsqueda de convivir con la naturaleza, tenemos el enorme privilegio de poder pasear por Circuito Chico y cruzarnos con un gato huiña, un montés, ver pasar por encima un cóndor, y que los pumas cada tanto pasen por la ciudad. Que nuestro deseo de vivir cerca de estos hermosos paisajes, pura naturaleza, no termine confrontándonos con las especies que aquí viven. Aprendamos a convivir y disfrutar de todas ellas como parte de lo que es (y ojalá siga siempre siendo así) el maravilloso Bariloche y su entorno.

Recomendaciones para encuentros con pumas

En general el puma huirá de las personas lo más pronto posible. Si no fuese así:

- Detenerse, recoger a los niños pequeños y no correr. Mirar al puma de frente. Hablarle con firmeza mientras se retrocede lentamente. Dejarle siempre al animal una vía de escape.

- Intentar parecer más grande que el puma. Si tenes un lugar donde subirte (una roca o un tocón) hazlo. Si tenes una campera, mantenela abierta para aumentar tu tamaño aparente. Si estás en grupo, ponete hombro con hombro con el resto para parecer más intimidante.

- No dejar de mirar a los ojos del puma, ni darle la espalda. No agacharse, ni intentar esconderse.

-  No acercarse al puma, especialmente si está cerca de una presa o con las crías, y nunca le ofrezcas comida.

- Si el puma no huye y muestra una actitud agresiva (orejas hacia atrás, muestra lo dientes y se prepara para saltar), agite los brazos y grite.

Siguiendo estas recomendaciones el riesgo de encontrarse con esta especie es mínimo.

* Por: Sergio Lambertucci - Director del Grupo de Investigaciones en Biología de la Conservación (GRINBIC) del INIBIOMA (UN Comahue – CONICET)

Publicado en  https://www.elcordillerano.com.ar/noticias/2021/09/17/117261-pumas-en-bariloche-algo-anomalo-o-deberiamos-naturalizarlo